domingo, 1 de septiembre de 2013

Mucho juego para tan poco premio

El Granada encontró oro donde no había ni minas. Esa es la rápida conclusión que se puede sacar de un partido donde con tan solo un tiro a puerta logró el empate. Unos lo llaman efectividad, otros, más que suerte.
El equipo de Luis Enrique lanzó dos balones al poste, y miles de ocasiones erradas ante un Granada más defensivo de lo habitual. Rafinha que debutaba como titular en Primera División terminó consiguiendo el único tanto celtiña, en un partido en el que la luz de este equipo, Borja Oubiña, no jugaría por lesión.
El Celta enfrentaba el choque tras una victoria sufrida en el Benito Villamarín, y un empate para nada merecido ante el Espanyol en la primera jornada. Por su parte, el Granada llegaba con 3 puntos, una gran victoria a domicilio ante Osasuna, y una derrota por la mínima en casa ante el Madrid.

Foto: EFE

 En el fútbol existe un dicho totalmente cierto, quien perdona, termina pagándolo. Eso es exactamente lo que le ocurrió ayer tarde al Celta en Balaídos.
El partido comenzó con total dominio de los vigueses en el juego. Nolito y Augusto desbordaban por banda izquierda y derecha, respectivamente, apoyados por las subidas de los laterales -más ofensivos de lo normal-, como era el caso de Hugo Mallo y Toni. Delante, Charles ralentizaba el juego y mantenía la posesión del balón, y detrás de él, Rafinha, aparecía cuando era necesario. Mientras, Álex López llevaba el ritmo del partido, y Fontás -reconvertido a la posición de pivote hoy- cortaba cualquier arrancada de los granadinos, sustituyendo al lesionado Borja Oubiña.
Corría el minuto 29 cuando tras un centro desde la derecha de Augusto, ocasionó un barullo en el área granadina, anotando a placer Rafinha, a puerta vacía. El brasileño se estrenaba como goleador en liga, y que mejor hacerlo en el campo donde dio sus primeros pasos, en la tierra donde se crió con su madre, y el equipo donde su padre -Mazinho- triunfó.
Cuando no habían pasado ni tres minutos, un robo de balón de nuevo del brasileño, dio lugar a un perfecto contragolpe, finalizado por Álex López al poste. El equipo de Luis Enrique tenía la posesión, controlaba el partido a su placer y podía matar el partido, pero no lo hizo. No encontraba premio para tanta insistencia.
Con todo esto, la única aproximación a la portería de Yoel en toda la primera parte fue tras un centro de Dani Benítez, al que no consiguió llegar Riki, desaparecido en todo el partido y silbado por la grada debido a su pasado deportivista.

La segunda parte comenzaba igual. Las ocasiones solo se daban del lado celeste. Charles -fallón hoy tras su gran comienzo liguero- remataba fuera dos claras ocasiones, ambas surgidas de las botas de Augusto.
La salida de Buonanotte cambió claramente el signo del partido por unos minutos. De sus botas salió el contragolpe que finalizaría con el gol de Piti en el 62’. El ex malaguista entregaba la bola a Brahimi, el cual daba un excelente pase al hueco para Angulo. Éste solo tenía que centrar desde la banda izquierda y el ex rayista fusilaría al palo largo. El conjunto de Lucas Alcaraz aprovechaba el único punto débil del conjunto vigués, la defensa. Llegaba el empate al marcador para un Granada que sin mérito ninguno lograba pescar un punto.
El gol sentó como un jarro de agua fría para el equipo de Lucho. Volvía a la mente el partido ante el Espanyol.
Krohn-Dehli sustituía a Rafinha -con molestias durante toda la semana- para devolver la verticalidad y la energía arriba. El canterano blaugrana se marchaba entre aplausos tras un enorme partido, correcto en la posición, gran presión arriba, como el que nadie, y sobre todo rápido en el toque, hábil en las asistencias.
Para continuar, el motor de este Celta volvía a aparecer. El gallego Álex López estrelló el balón al palo en el 67’, esta vez tras un fortísimo tiro desde fuera del área.
A partir de ahí el equipo vigués se aferró más a su garra y coraje que a cualquier otra filosofía futbolística. Se alternaban un centro tras otro, siempre despejados inmensurablemente por Mainz y Nyom, con jugadas surgidas de la mente del incansable Álex López. El partido moría poco a poco y lamentablemente solo quedaba echarse a la mente las ocasiones erradas. No tuvo recompensa para tanto sacrificio. Pero si este juego continua, estén tranquilos, los puntos y las victorias llegarán. 

                                                                                                           @Angel_Mateo8

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